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miércoles, 11 de marzo de 2009

Cuantos más años tiene el padre, menos inteligente es su hijo

Fuente: El Mundo.

Dime la edad de tu padre y te diré cómo de inteligente eres. Así lo acaba de demostrar un trabajo que pone en evidencia que a más años del progenitor, menor puntuación obtienen sus hijos en los 'test' de inteligencia. Justo lo contrario que sucede con la 'herencia' materna.

La literatura científica acumula trabajos que constatan que los vástagos de madres mayores obtienen mejores calificaciones en estas pruebas, elaboradas para medir las habilidades en el razonamiento, la concentración, el aprendizaje, la memoria, el habla y lenguaje. Sin embargo, la situación es diferente para los padres.

"Nuestro trabajo es el primero del que tengamos conocimiento que demuestra que los descendientes de padres mayores muestran una serie de daños en distintas habilidades neurocognitivas durante la infancia. Estos problemas persisten pese a tener en cuenta factores como el estatus socioeconómico o la salud mental paterna", determinan Sukanta Saha, del Centro Queensland de Investigación de Salud Mental y Adrian Barnett del Centro de Salud Mental en Richlands (ambos en Australia) y autores del trabajo.

Sus datos se suman a los obtenidos en estudios anteriores que han constatado que cuantos más años tiene el padre, más posibilidades poseen sus descendientes de sufrir cáncer, defectos cardiacos congénitos y trastornos neuropsiquiátricos como el autismo, la esquizofrenia y la enfermedad bipolar. Y todo en un momento en el que la maternidad y la paternidad se están retrasando en todos los países desarrollados del mundo.

En la nueva investigación, publicada en el último 'PLoS Medicine', los autores reanalizaron los datos de 33. 437 menores, todos ellos incluidos en el Estudio Colaborativo Perinatal de EEUU [en el que entre 1959 y 1969 se reclutó a las mujeres embarazadas que acudían a 12 universidades estadounidenses afiliadas a centros clínicos]. Para ello evaluaron los resultados obtenidos en las pruebas de habilidades neurocognitivas de los pequeños realizadas a los ocho meses y a los cuatro y siete años.

En esta ocasión, sin embargo, los investigadores incluyeron en el análisis ciertas variables como la edad de los padres y la diferencia entre ambas, así como sus niveles de educación. También tuvieron en cuenta los factores socioeconómicos. No incluyeron, en cambio, otros aspectos como la coordinación física de los progenitores.

Pese a que sus resultados muestran peores puntuaciones en los test de inteligencia elaborados por los hijos de padres más mayores, algo que no hallaron en las pruebas de descendientes de madres añosas, los autores insisten en que 'la evaluación de los menores es hasta los siete años, por lo que se desconoce si las habilidades neurocognitivas mejoran con el tiempo".

Reloj paterno

Tanto para los firmantes del trabajo como para Mary Cannon, del Centro de Educación e Investigación del Hospital Beaumont (Dublín, Irlanda) y firmante de un artículo ['El reloj también hace tic-tac para los hombres] que acompaña a la nueva investigación, "a diferencia de lo que sucede con los óvulos de la mujer que se forman periódicamente en el útero, el esperma del varón se acumula a lo largo del tiempo. Hay trabajos que han sugerido que esta acumulación favorece la aparición de mutaciones genéticas".

"Los factores genéticos y sociales pueden estar operando conjuntamente, y de ahí los datos obtenidos en la nueva investigación. No obstante, y teniendo en cuenta que la tendencia actual es que padres y madres retrasen cada vez más el momento de tener hijos, se deberían adoptar políticas encaminadas a divulgar los riesgos asociados al retraso en la paternidad, tal y como sucede en el trabajo", argumenta Mary Cannon.

En este sentido, los firmantes defienden también que los datos hallados en el trabajo tienen "importantes implicaciones desde el punto de vista de salud pública" de cara al asesoramiento sobre el momento de la paternidad.

lunes, 29 de septiembre de 2008

El zumo de mandarina previene de crisis cardiovasculares en los niños

Fuente: 20minutos.
  • Un estudio demuestra que aumenta la defensa antioxidante.
  • Ha sido probado en niños entre los ocho y los doce años.
  • Tiene que ser natural, sin aditivos ni conservantes.
El zumo de mandarina "mejora el estado antioxidante de los consumidores y puede disminuir el riesgo cardiovascular en niñas y niños", según un nuevo estudio del departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología de la Universitat de València.

"La investigación ha examinado los efectos del consumo regular de zumo de mandarina en 48 niños con altos niveles de colesterol de entre 8 y 12 años", ha explicado la principal investigadora del estudio, Pilar Codoñer.

Ha señalado que tras administrarles un suplemento de medio litro diario de zumo de mandarina durante cuatro semanas sin modificar su dieta habitual "los niveles de estrés oxidativo (un desequilibrio que disminuye la capacidad del cuerpo para eliminar los excesos) en sangre habían disminuido significativamente".

El estudio ha demostrado un aumento de la defensa antioxidante como resultado del suplemento dietético de zumo de mandarina, "lo que puede repercutir en una disminución del riesgo cardiovascular".

Sin edulcorantes ni conservantes

Aunque algunas investigaciones han sugerido que los zumos de frutas favorecen la obesidad de los niños, el estudio desarrollado por la UV ha constatado que el peso de los niños no había modificado tras el experimento.

Esto se debe a que el zumo usado era natural, sin edulcorantes ni conservantes y por ello diferente a los jugos industriales.

Como conclusión, los autores del estudio, publicado en el último número de la revista "Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition" , han indicado que el zumo de mandarina, combinado con otros factores relativos a la dieta y al estilo de vida, "puede protegernos de las enfermedades ateroscleróticas, actualmente la causa de la mayor mortalidad en el mundo occidental".

sábado, 28 de junio de 2008

Tres helados a la semana mejoran la dieta de los niños, según un estudio

Fuente: Yahoo! España.

Tomar tres helados a la semana puede ser suficiente para mejorar una dieta inadecuada, según un estudio de la Universidad Complutense sobre los hábitos alimentarios de los niños de 8 a 12 años.

El estudio, realizado por las catedráticas de Nutrición Ana Mª Requejo y Rosa Mª Ortega sobre una muestra de 520 escolares, concluye que el 13 por ciento de los niños sigue una dieta inadecuada, el 81 por ciento mejorable y sólo el 6 por ciento buena.

La mayor parte de los menores varones que han participado en la investigación tomaba poca vitamina D, yodo y zinc, tres elementos esenciales para ellos.

De hecho, la vitamina D mantiene los niveles de calcio y fósforo en el torrente sanguíneo y la salud de los huesos, mientras que el yodo es esencial para el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea (produce las hormonas que regulan el metabolismo y afectan al crecimiento) y el zinc es importante para el buen funcionamiento del sistema inmunológico y la cicatrización de heridas.

En el caso de las niñas, la mitad de ellas no toman suficiente hierro ni calcio.

Según la doctora Rosa María Ortega, "en población femenina las deficiencias en hierro y calcio son frecuentes y tienen gran impacto en la salud y funcionalidad, concretamente a partir de la adolescencia las chicas presentan importantes pérdidas de hierro debido a la menstruación".

En cuanto al calcio, la doctora advierte de que "está muy implicado en el correcto crecimiento y desarrollo, y en la prevención de problemas de salud, como la osteoporosis, en etapas posteriores de la vida".

Al realizar el estudio, las investigadoras detectaron un consumo muy bajo de helados entre la población escolar (sólo 15.4 por ciento declararon consumir helados).

Ambas investigadoras se plantearon entonces qué pasaría si se aumentase la presencia de estos alimentos en la dieta de los niños.

Para ello, añadieron a la dieta de los menores tres helados semanales, un experimento que contribuyó a resolver algunas de las carencias detectadas en los niños.

En concreto, los tres helados elevaron la ingesta de nutrientes como la riboflavina, la vitamina B12, la vitamina A y el calcio.

Con ello, el perfil nutricional de los escolares del estudio bajó las calorías aportadas por proteínas y aumentó las procedentes de hidratos de carbono.

En relación con la vitamina A, los tres helados disminuyeron significativamente el porcentaje de niños que no llegaba a cubrir el 67 por ciento de la ingesta recomendada.

Especial interés tiene el incremento en la ingesta de calcio, dado que el 97 por ciento de los menores del estudio tomaban menos de lo recomendado.

En ese caso, las tres raciones de helado consiguen que el aporte de calcio sea del 102.7 por ciento de lo recomendado, lo que resulta mucho más satisfactorio desde el punto de vista nutricional y de mejora de la salud del hueso, según el estudio.

martes, 22 de abril de 2008

La música tiende puentes entre los dos hemisferios del cerebro infantil

Fuente: Tendencias Sociales.

Una nueva investigación sobre la relación entre la música y el cerebro ha podido establecer que los niños que tocan un instrumento una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales y que ayuda a la coordinación de ambas manos. Los investigadores descubrieron también que el incremento en el cuerpo calloso es directamente proporcional al rendimiento en una prueba no musical en la que los niños presionaban secuencias en un teclado de ordenador. Ahora se trata de averiguar si la práctica musical conllevaría otros beneficios, como la mejora de la memoria o las cualidades de razonamiento.

Tocar un instrumento musical fortalece las conexiones entre los dos hemisferios del cerebro en niños, pero sólo si éstos practican de manera persistente, señala la revista Sience.

Según un estudio hecho público en el encuentro anual de la Cognitive Neuroscience Society de Estados Unidos, dedicada al desarrollo de la investigación de la mente y el cerebro, la práctica musical reforzaría las conexiones neuronales, aumentando en un 25% el llamado cuerpo calloso, que es la parte del cerebro (formada por un conjunto de axones) que conecta los dos hemisferios cerebrales.

Aumento del cuerpo calloso en niños

Ya en 1995, el mismo autor del presente estudio, el neurólogo y neurocientífico Gottfried Schlaug descubrió que los músicos profesionales que habían empezado a tocar antes de los 7 años de edad presentaban un cuerpo calloso más grueso de lo normal.

No faltaron escépticos que, entonces, señalaron que este tamaño inusual del cuerpo calloso podría estar en el origen de la capacidad musical y no a la inversa, es decir, que los músicos podrían haber tenido desde el principio un cuerpo calloso más desarrollado.

Ahora, Schalug, que trabaja en la Harvard Medical School de Boston, y sus colegas Marie Forgeard y Ellen Winner, del Boston College, han estudiado a un total de 31 niños utilizando imágenes de resonancia magnética. Con esta tecnología, analizaron los cerebros de los niños, primero cuando éstos tenían seis años y, posteriormente, cuando tenían nueve años de edad.

Del grupo inicial, seis niños siguieron practicando con sus instrumentos durante esos años al menos dos horas y media a la semana. El cuerpo calloso de estos estudiantes de música creció entre los seis y nueve años un 25% en relación con el tamaño global del cerebro.

Mejora de la coordinación

En cambio, en el caso de los niños que también siguieron tocando, pero sólo entre una y dos horas a la semana o que, directamente, abandonaron la práctica, no se detectó este crecimiento del cuerpo calloso.

Todos los participantes en el experimento tocaban el piano o el violín, instrumentos que precisan el uso de ambas manos.

Por otro lado, en cada participante, los investigadores descubrieron que el incremento en el cuerpo calloso era directamente proporcional al rendimiento en una prueba no musical en la que los niños presionaban secuencias en un teclado de ordenador.

Es decir, que la práctica musical mejora las conexiones neuronales relacionadas con la coordinación de los movimientos de las dos manos.

Schlaug y su equipo seguirán investigando a estos mismos niños para saber si la práctica musical conllevaría otros beneficios, como la mejora de la memoria o las cualidades de razonamiento.

Cerebros cambiantes

Esta investigación no es la primera que señala el efecto del aprendizaje y la práctica musical en el cerebro infantil. En otro estudio anterior, realizado por psicólogos de la Universidad McMaster de Canadá, se compararon los efectos del aprendizaje de la música sobre la sensibilidad de los niños y sobre su capacidad de memorización.

Con un seguimiento de dos años de duración a dos grupos de niños de edades comprendidas entre los cuatro y los seis años, se pudo demostrar que los participantes de uno de estos grupos, al que se le enseñó música, habían sufrido una maduración acelerada del córtex cerebral.

Otra interesante investigación realizada hace unos años demostró por otro lado que los músicos profesionales tienen el cerebro más desarrollado en las áreas de éste relacionadas con el oído, la vista y la agilidad física.

Todo parece indicar, por tanto, que la práctica musical es beneficiosa para el cerebro, ya se trate del cuerpo calloso, del córtex o de las regiones cerebrales relacionadas con los sentidos del oído y la vista, así como con la agilidad física.

Investigaciones anteriores han podido determinar que no existe en el cerebro una región específica para la sensibilidad musical, sino que la música abarca diversas áreas cerebrales, incluso algunas que normalmente están implicadas en otro tipo de actividad. También hemos descubierto que las áreas cerebrales activas varían según la experiencia individual y el entrenamiento musical.

Se sabe asimismo que la música está estrechamente relacionada con la cultura humana desde sus orígenes y que la práctica musical ayuda a los estudiantes a desarrollar el cerebro y a mejorar sus aptitudes académicas.

lunes, 21 de abril de 2008

El efecto de las burlas en los niños

Fuente: DePsicologia.com.

Según nuevos estudios los niños tienden a interpretar las burlas o “cargadas” como algo negativo, aunque sean hechas sin intención de hacer daño.

Un estudio realizado en la Universidad Estatal de Kansas se centró en el efecto que tienen las burlas en los niños.

Según los investigadores hay dos tipos de burlas, las antisociales u hostiles, que son aquellas que apuntan a dañar al otro y las burlas o bromas amistosas que llevan implicito el chiste compartido. Entre ambos extremos se encuentran aquellas burlas que podemos llamar ambiguas, es decir que son difíciles para interpretar que intención alojan.

“Para interpretar que intención se esconde detrás de una burla, usamos la información que nos brinda el contexto, por ejemplo el tono de voz empleado, el lenguaje corporal y el tipo de relación que mantenemos con el bromista” dice Jennifer Livengood, master en psicología social. “Si se reduce la información contextual la burla se nos aparece como algo ambiguo, así algunas personas la interpretan como una injuria mientras otras lo interpretan sólo como un juego amistoso.”

La hipótesis de los investigadores es que la forma en que vamos a interpretar una burla que se presenta ambigua, depende de las experiencias pasadas, y esto es válido ya desde niños.

Para sustentar su hipótesis los investigadores estudiaron a un grupo de 144 niños, 70 varones y 74 mujeres, de una escuela pública de Kansas. Primero los niños llenaron un cuestionario donde se indagaba sobre cuan frecuentemente solían ser objetos de burla negativas (antisociales, dañinas) o positivas (sociales, amistosas). Luego tenían que responder a burlas que se les planteaban en escenarios ambiguos y decir como se sentían frente a esta burla y como reaccionarían frente a ella en el ambiente habitual.

Los resultados fueron previsibles en la medida en que mostraron que los niños, al menos los varones, que ya habían sufrido experiencias de burlas dañinas solían interpretar burlas ambiguas como negativas y dañinas también.

Frente a la burla interpretada como negativa decían sentirse ofendidos y enojados, su tendencia era a reaccionar en forma negativa, buscando agresivamente vengarse del burlador. El problema que presenta este tipo de interpretación y reacción es que lleva a un circulo vicioso donde el niño que interpreta negativamente la burla y responde negativamente a ella, se ve objeto de nuevas burlas y así aumenta su agresión.

Un hallazgo interesante es lo que ocurría con las niñas. Frente a las burlas ellas decían sentirse heridas, enojadas , tristes y avergonzadas. Su reacción tendía a ser alejarse del burlador. Hasta aquí lo esperado, lo llamativo es que la conducta de las niñas frente a una burla nueva era relativamente independiente de las experiencias pasadas, no haciendo tan previsible su forma de reaccionar.

lunes, 31 de marzo de 2008

"Los niños prestan más atención a los objetos y las niñas a las personas"

Fuente: El Pais.

Desde 1890, en que el psicólogo William James definió el mundo de los bebés como "una confusión total de zumbidos", se sostenía que los pequeños poseían una mente muy simple que apenas mimetizaba lo poco que captaba a su alrededor. En los años sesenta del pasado siglo se empezó a observar que la mente de los bebés es mucho más compleja y rica de lo que se pensaba. Estudios observacionales realizados con técnicas de electroencefalografía y de diagnóstico por imagen no invasivas e incruentas revelan que, antes de que puedan andar y expresarse verbalmente, su mente es capaz de sentir emociones complejas, como los celos, la empatía o la frustración.

En esta línea de investigación está trabajando Gergely Csibra, catedrático de Psicología Cognitiva del Birkberck College de la Universidad de Londres (Reino Unido). Sus estudios en la capital británica parten de 1994, si bien los había empezado antes en la Universidad de Budapest (Hungría), su ciudad natal. Csibra viajó la semana pasada a España, invitado por CosmoCaixa, el Museo de la Ciencia de la Fundación La Caixa en Alcobendas (Madrid), para hablar sobre la mente de los niños.

"Mis investigaciones", explica, "se centran en varios aspectos del desarrollo cognitivo en los dos primeros años de vida. Estudio los procesos visuales de los niños, desde los niveles más bajos o elementales de atención, y los movimientos de los ojos para conocer qué interés muestran por los objetos y las personas. Es fascinante ver qué fuentes cognitivas emplean los pequeños para aprender de su entorno y cómo discurren los procesos neuronales del cerebro del bebé".

Aunque no admite la existencia de un cerebro de hombre y otro de mujer, como postulan algunos autores, sí que ha observado en sus trabajos diferencias claras según los sexos. Lo que más le ha llamado la atención, dice, es que "mientras que los niños prestan más atención a los objetos, las niñas se muestran más interesadas por las personas".

¿Qué significado puede tener esta observación? "Es difícil saberlo todavía, aunque creemos que con el tiempo llegaremos a conocerlo. Pues lo más probable es que no sea algo casual y que, efectivamente, tenga un significado", responde. En los seis primeros meses de vida el bebé es capaz de distinguir las emociones de quienes le rodean por los gestos faciales, y muy especialmente las de la madre. En este periodo, explica, el lenguaje gestual de la cara es determinante para ellos. Estos hallazgos coinciden plenamente con los de otros investigadores, como Diane Montague, de la Universidad de Filadelfia (Estados Unidos).

En uno de los estudios realizados por Montague se exhibía ante la mirada atenta de bebés de seis meses una cara triste que había estado oculta tras una cortina; se cerraba después la cortina y se volvía a abrir para mostrar una cara alegre. Y así alternativamente, varias veces. "En un principio los bebés sólo observaban con atención, pero luego empezaron a mimetizar los gestos, alegres o tristes, de la cara expuesta. Esto significa que la interacción visual es un elemento clave para su desarrollo cognitivo. El seguimiento de la mirada es un importante factor para adentrarnos en la mente de los bebés, puesto que ni la acción motora ni la verbal están desarrolladas. Toda la información que les va llegando a través de los ojos en torno al primer año de vida les ayuda a interpretar lo que les rodea y a interesarse, más o menos, en función de sus habilidades y preferencias", sostiene Csibra, cuyos estudios han sido publicados en revistas científicas como Journal of Cognitive Neuroscience, British Journal of Developmental Psychology o Progress in Brain Research.

Csibra ha realizado recientemente un estudio con monos para conocer la importancia del juego y la interacción visuales en el desarrollo cognitivo-emocional de los bebés, en la línea de las investigaciones realizadas con chimpancés por Charles Nelson, de la Universidad de Harvard en Boston (Estados Unidos).

Durante el estudio se mostraron a bebés menores de seis meses una serie de fotografías de monos aparentemente iguales, forma que parecían indistinguibles para la mente del adulto. "Sin embargo", explica, "los pequeños reconocían a cada uno de ellos según pudimos comprobar por el interés visual que mostraban. Cuando un mismo animal estaba ya muy visto, se aburrían y cambiaban la mirada, en tanto que si era uno distinto, recuperaban la atención".

"Esta habilidad empiezan a adquirirla respecto de las caras humanas a partir de los nueve meses. Les mostramos caras con expresión de alegría o de pena para que ellos aprendan a establecer categorías. Así, los bebés sonríen o hacen muecas de pena en función de la cara que ven. Es un modo de categorizar por parte de los pequeños los estados de felicidad o de tristeza".

La necesidad de interactuar visualmente se acusa de un modo evidente en los niños institucionalizados. Según los psicólogos, se supone que en los orfanatos o en los centros de acogida están bien atendidos en cuanto a su alimentación, higiene y otros cuidados básicos. "Pero les falta la estimulación que suponen los besos, las miradas o los gestos", advierte Csibra.

La importancia de la interacción visual, según este experto, también se ha estudiado en bebés con madres que sufrían depresión posparto de larga duración y que no interaccionaban visualmente con el niño de igual manera que otra madre sin depresión. Los seres humanos somos esencialmente culturales o sociales, según Csibra, y poseemos unas potencialidades que sólo se desarrollarán si se da el entorno adecuado: "Por muchas potencialidades innatas que posea un bebé, éstas nunca aflorarán en su desarrollo emocional si no se producen los estímulos necesarios".

El compositor Mozart sería un caso paradigmático. Era un genio dotado de un talento especial para la música, pero había nacido además en un entorno musical muy favorable para desarrollar todas sus potencialidades innatas. "Quizá su talento musical no hubiera brillado con el mismo esplendor si su entorno ambiental no le hubiese sido tan propicio. Aunque en el caso de Mozart es tan claro su talento o genio musical, que, de haber nacido en otro entorno, tal vez no habría compuesto el Réquiem, pero es seguro de que de algún modo habrían aflorado sus habilidades innatas", concluye Csibra.

sábado, 5 de enero de 2008

Cuba, con la menor tasa de mortalidad infantil

Fuente: Telam.

Cuba muestra la más baja tasa de mortalidad infantil de América Latina al concluir 2007 con 5,3 niños menores de un año fallecidos por cada mil nacidos vivos, dijeron este viernes fuentes oficiales.

Esa cifra, que representa el menor índice alcanzado por la isla, es similar al de naciones industrializadas, entre ellas Canadá, e inferior a la de Estados Unidos, donde la población negra resulta menos privilegiada que la blanca, indica un despacho de la agencia cubana Prensa Latina.

De acuerdo con estadísticas expuestas en el Estado Mundial de la Infancia 2007 publicado por Naciones Unidas, la tasa de mortalidad infantil a nivel mundial es de 52 y la de América Latina, 26.

Los números anteriores contrastan con las 108 muertes por cada mil nacimientos vivos que se produjeron en Africa occidental.

A partir de datos ofrecidos por el Programa de Atención Materno Infantil y del Ministerio de Salud Pública, el diario Granma señaló que seis de las 14 provincias cubanas alcanzaron una tasa por debajo de la media nacional.

lunes, 1 de octubre de 2007

EE.UU. revisa la seguridad del uso de medicamentos para resfriados entre niños

Fuente: Yahoo! España.

Washington, 28 sep (EFE).- La Administración federal de Fármacos y Alimentos (FDA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos dijo hoy que revisa la seguridad de unos 800 medicamentos para tos y resfriados entre menores de edad, y emitió recomendaciones preliminares contra su uso entre los más pequeños.

La agencia federal advirtió contra el suministro de fármacos descongestionantes en niños menores de 2 años y el uso de antihistamínicos en menores de 6, según 350 documentos divulgados hoy.

Los expertos tienen previsto reunirse entre el 18 y 19 de octubre próximos para tomar una decisión definitiva en torno al uso de los populares medicamentos contra resfriados entre menores de edad.

En esa reunión, la FDA determinará si los fabricantes deben modificar las etiquetas en los frascos, para incluir las advertencias sobre el uso de los medicamentos entre los niños.

La agencia inició la revisión de estos fármacos tras una queja presentada en los tribunales por las autoridades de salud de Baltimore (Maryland), que alegaron que el uso de medicamentos para resfriados, sin receta médica, pueden dañar la salud de los más pequeños.

La Academia Estadounidense de Pediatría se sumó a la demanda, al señalar que existen pruebas de que esos medicamentos a la venta libre no sólo son peligrosos, sino que son ineficaces para los niños en edad pre-escolar.

Recientemente un informe del Gobierno federal indicó que más de 1.500 bebés y niños menores de 2 años fueron atendidos en salas de urgencia debido a los componentes de los antihistamínicos.

Por otra parte, la FDA dio a las compañías farmacéuticas hasta el próximo 31 de octubre para que cesen la fabricación y venta de medicinas que contengan el potente analgésico "hydrocodone" y que no hayan sido aprobadas para su uso entre menores de 6 años.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El aliento podría ayudar a medir nivel de azúcar en niños diabéticos

Fuente: Terra España.

Científicos estadounidenses han descubierto que el aliento de los niños que sufren diabetes tipo 1 contiene niveles más altos de una sustancia química, reveló un estudio publicado hoy por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

Según los científicos de la Universidad de California, el descubrimiento podría eliminar la molesta prueba de un pinchazo en un dedo para medir esos niveles de azúcar en la sangre.

Ese pinchazo sería sustituido por una simple medición del contenido químico del aliento, de la misma forma en que se miden los niveles de alcohol en la sangre o los de contaminantes en el aire.

En su informe, los científicos indicaron que en pruebas realizadas a niños con diabetes tipo A se descubrió que su aliento contenía un nivel de metilnitratos diez veces superior al normal.

Ese incremento de metil nitratos era proporcional al de azúcar en la sangre.

Sin embargo, Pietro Galassetti, quien dirigió el estudio, indicó que se necesitará una investigación más profunda para determinar la posibilidad de desarrollar una prueba de aliento.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo hay alrededor de 194 millones de personas que sufren diabetes, la mayoría de ellas de tipo 2.

martes, 25 de septiembre de 2007

"El niño hiperactivo no siempre se cura con los años"

Fuente: El Mundo.

Es una autoridad mundial en el estudio de la hiperactividad infantil. Aboga por una mayor formación de padres y maestros para manejar mejor el trastorno

LUIS PARDO

A Howard Abikoff (Nueva York, 1945) se le dan bien los niños según confesión propia. Y no sólo porque lleve más de 30 años dedicados al estudio de los menores que padecen Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH). También, porque durante todo este tiempo nunca ha perdido el contacto directo con los más pequeños a través de actividades como la que organiza cada verano para niños con graves problemas de comportamiento. «Me gusta seguir de cerca los casos más difíciles porque me ayuda a ser honesto, a estar con los pies en el suelo y a saber realmente las dificultades que pueden llegar a tener estos chicos para vivir experiencias satisfactorias tan comunes en otros chavales de la misma edad», explica este profesor de Psiquiatría Infantil de la Universidad de Nueva York y director del Instituto para el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad de esta institución. Su intervención, la semana pasada, en NEO'07, la reunión internacional sobre neurociencias celebrada en Barcelona, abordó los aspectos más controvertidos ligados al manejo del TDAH.

Pregunta.- ¿Qué le diría al escéptico que no ve la hiperactividad del niño como un verdadero problema de salud que deba ser diagnosticado y tratado?

Respuesta.- Que son muchas las evidencias que sugieren justo lo contrario. Que estamos ante un trastorno que causa mucho estrés y sufrimiento y que además puede hacerlo durante años. No estamos hablando de personas distraídas que se mueven más de lo normal en la escuela o en casa, sino de niños con un problema que debe ser correctamente diagnosticado. A los padres que sospechan de su existencia, les recomiendo que acudan a un centro especializado que cuente con una unidad específica de TDAH.

P.- Pero en España no abundan precisamente este tipo de centros.

R.- En ese caso, lo conveniente es que, al menos, lo vea un profesional con mucha experiencia en el manejo de los infantes con este problema.

P.- Si el niño no mejora, a los padres siempre les queda la esperanza de que el trastorno desaparezca con el tiempo.

R.- Eso se pensaba antes: que era cuestión de tiempo, que los problemas de hiperactividad remitían con la llegada de la adolescencia, pero desgraciadamente no siempre es así. Hay estudios en marcha centrados en la evolución del paciente desde la infancia hasta la edad adulta y las noticias por ahora no son buenas: al menos el 60% de los niños afectados continúa teniendo problemas cuando se hacen mayores.

P.- ¿Por ejemplo?

R.- Muestran cierta incapacidad para organizar su vida, planificar su tiempo y sacar adelante sus tareas cuando éstas se acumulan. A aquellos que tienen un empleo les cuesta cumplir el horario o entregar las cosas dentro de plazo. De hecho suelen cambiar más de trabajo y no siempre de forma voluntaria. Además, tienen más conflictos de pareja que el resto y es lógico teniendo en cuenta que les cuesta más controlar sus enfados y suelen experimentar sentimientos de frustración. Al cabo del tiempo acaban presentando una baja autoestima.

P.- ¿Es posible canalizar aspectos negativos como la hiperactividad o la impulsividad hacia otros más positivos como la creatividad o la productividad?

R.- Es una posibilidad. Hay adultos con este trastorno que han encontrado la manera de hacerla realidad buscando un entorno que les permitiera dar salida a esa energía, aprovecharla de forma ventajosa. Está claro que llevan mejor un empleo que requiera moverse mucho que otro que exija pasar ocho horas sentado en un despacho.

P.- ¿Está a favor de los fármacos en niños de menos de seis años?

R.- Aunque en muchos países suelen tomar la medicación a partir de esa edad, en EEUU hemos realizado estudios que demuestran que niños de tres y cuatro años con un TDAH más severo consiguen una respuesta y un beneficio tan buenos como el observado en otros más mayores. Necesitamos más estudios para saber con seguridad cuál es la mejor dosis. En cualquier caso, la medicación no cura el trastorno. Permite controlar los síntomas en el 75% de los niños pero no les enseña, por ejemplo, habilidades sociales, ni les ayuda a no perder amigos. Por eso es bueno hacer un enfoque psicosocial que incluya la formación a padres y maestros, para que todos aprendan técnicas de modificación del comportamiento.

P.- En poco tiempo han coincidido varios estudios que han alertado a los padres de los riesgos de que sus hijos vean mucho la tele o de seguir una dieta con determinados colorantes y conservantes.

R.- Pasar muchas hora delante del televisor o del ordenador no va a provocar la aparición de este trastorno, pero es obvio que estos niños están dejando de hacer algo que es clave en su desarrollo: la interacción con los demás. Respecto a los colorantes hay estudios antiguos que descartan su efecto sobre la aparición de síntomas. Este último estudio, realizado con niños sin TDAH y bien diseñado, debe ser corroborado por nuevos trabajos antes de tomar cualquier medida que censure el uso de estos productos.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Andar a gatas previene el fracaso escolar

Fuente: El Periodico.

El niño que gatea antes de echar a andar prepara su cerebro para un correcto aprendizaje posterior de la lectura y la escritura, imprescindibles para un adecuado progreso en la escuela, eliminando así un factor de riesgo del tan temido y extendido fracaso escolar.

Así de categórico se muestra Carlos Gardeta, psicólogo y director del Instituto Fay para la Estimulación Multisensorial, en el que un grupo de profesionales -médicos, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas...- combate un problema que en España afecta al 30% de los menores de 16 años.

"Es un error pensar que los niños tienen que andar cuanto antes. El gateo tiene mucha importancia, pues es fundamental para coordinar los dos hemisferios del cerebro. Y para la lectoescritura, porque obliga al pequeño a colocar la cabeza y los brazos en una posición que le hace esforzarse para enfocar la visión en dos direcciones, estableciendo así la convergencia visual adecuada", señala Gardeta.

Esa distancia entre la cabeza y las manos "es la misma" -continúa- "que existe cuando, más tarde, tenemos el papel delante. El gateo ayuda a desarrollar la visión, pero también el equilibrio y la tactibilidad, favoreciendo las conexiones entre los dos hemisferios cerebrales".

Incorrecto desarrollo cerebral

Un porcentaje elevadísimo de los casos de fracaso escolar está motivado, según las tesis de Carlos Gardeta, por pequeñas disfunciones por inmadurez del sistema nervioso central, por un incorrecto desarrollo del cerebro del niño. " Si no son corregidas" -asegura- "dificultarán el aprendizaje y pueden llegar a provocar el abandono de la escuela, además de un posterior fracaso profesional e, incluso, vital".

"Los seres humanos, desde el momento de la concepción hasta los 7 años, pasamos por un proceso en el que adquirimos todas las funciones que harán posible que nos pongamos en el nivel de salida de nuestra especie", señala Gardeta.

El cerebro graba pues la información que los sentidos reciben del entorno en base a establecer conexiones entre las neuronas de cada área del cerebro prefijadas por la evolución. "Cuando un área del cerebro llega a tener la cantidad de neuronas y conexiones necesarias, siempre se produce la función que tiene encomendada", continua.

Pero qué ocurre cuando una determinada función -la lectura, el habla, la escritura...- no aparece. Quiere decir que su correspondiente área cerebral no está organizada correctamente. "Si el cerebro no reconoce la pierna es imposible andar", explica Carlos Gardeta.

Desorden Neuronal

Ante una situación de este tipo, en el Instituto Fay -que debe su nombre al neurólogo y neurocirujano estadounidense Temple Fay- buscan las áreas cerebrales que están insuficientemente organizadas, o que simplemente no están organizadas según el plan maestro de nuestra especie. Tres causas pueden provocar el desorden.

La primera, que haya habido una falta de estímulos medioambientales o del entorno suficientes, situación que se da sobre todo en niños abandonados en orfanatos. "Sus madres tienen otros intereses más potentes que la cría, como la supervivencia, la droga u otras. No es lo mismo tener una madre en exclusiva que una cuidadora compartida con otros muchos niños. Entonces no hay suficientes estímulos para que la organización del cerebro se ponga en marcha", comenta Gardeta.

A los problemas genéticos, la segunda causa, se suma una tercera, la falta de una oxigenación correcta del cerebro, que casi siempre se produce en el momento del parto y que al ser de carácter leve pasa generalmente desapercibida. "El metabolismo cerebral -apunta el psicólogo- es potentísimo y necesita mucho oxígeno. Su falta supone la muerte de muchas neuronas".

Cuando el desorden neurológico es leve y pasa desapercibido acaba provocando limitaciones en el aprendizaje, hiperactividad o escaso interés, entre otros trastornos que padecen los niños que fracasan en la escuela.

"El niño" -dice el director del Instituto Fay- "conoce el mundo a través de sus ojos, de sus oídos, de sus manos y pies...y si algo falla en su cerebro, por mínimo que sea, provocando una desorganización neurológica, se produce un desajuste entre su edad biológica y la cerebral". Al interpretar erróneamente el cerebro la información que recibe a través de los sentidos, se bloquean las capacidades del pequeño.

"No son niños vagos. Simplemente desconectan cuando les cuesta enterarse de lo que explica el profesor en clase", abunda este psicólogo, que se autodefine como un "organizador neurológico".

Estimular los sentidos

Detectado el problema, y las causas que lo han provocado, además del nivel de desorganización en la función neurológica, los especialistas del Instituto elaboran un programa de estimulación para cada caso concreto, que desarrollarán los padres -especialmente la madre- en casa y durante un periodo que viene a durar dos años, aproximadamente.

"La madre es fundamental en los siete primeros años de vida de cualquier niño. Es la gran estimuladora. En un 80% dirige la organización cerebral de su hijo", comenta Carlos Gardeta.

De ahí que "no sea casualidad", advierte, que la gran mayoría de docentes en la enseñanza primaria sean mujeres. "Los niños empatizan más con ellas, su influencia en el pequeño es mayor".

Se trata pues de restaurar el ritmo y la organización neurológica que se truncó en algún momento de la vida del pequeño. "No le enseñamos a leer, lo que hacemos" -pone como ejemplo- "es organizar su cerebro para que espontáneamente lea, que es una función neurológica".

Las terapias buscan acceder al área cerebral que es necesario organizar a través del sentido que más relación tiene con ella. "Cuando estimulamos el sentido del oído estamos accediendo al área que está relacionada con él. Así conseguimos crear conexiones que, sumadas a las ya existentes, van a acabar siendo suficientes para que el área funcione con normalidad", agrega. Y entre esas terapias figura el gateo.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Reñir a un niño por no comer bien puede causarle trastornos alimenticios

Fuente: La Vanguardia.

Viena. (EFE).- Los trastornos de la alimentación como la obesidad o la bulimia pueden estar relacionados con experiencias negativas vividas en la más temprana infancia cuando las madres riñen a los pequeños por no comer bien, advirtieron hoy expertos reunidos en una conferencia de pediatras en Viena.

La falta de contactos íntimos con la madre y de relaciones que el bebé percibe como seguras podrían causar ese tipo de problemas, sobre todo entre los adolescentes, explicó Karl Heinz Brisch, jefe de la unidad de psicosomática y psicoterapia pediátricas en la clínica universitaria de Múnich.

Para desarrollar una estrecha unión entre la madre y el recién nacido, se requieren contactos físicos, miradas y una disponibilidad emocional, explicó el experto.

Si la madre u otra persona que mantiene una relación estrecha con el bebé no reacciona con sensibilidad, si está emocionalmente ausente o le trata mal, el niño queda perjudicado, agregó Brisch.

La situación puede recrudecer si el pequeño llega a tener miedo a las comidas, por ejemplo, si la madre le regaña o le castiga porque no come como debería, o si le amenaza afirmando que "mamá sólo te quiere, si dejas el plato limpio".

Para determinar ese tipo de problemas, la clínica pediátrica vienesa de Glanzing, recurre al diagnóstico por vídeo para estudiar la interacción entre el lactante y la madre.

Brisch ha comprobado que existe un nexo estrecho entre el desarrollo de la relación madre-niño en los niños nacidos prematuramente y factores de riesgo como hemorragias cerebrales, la falta de oxígeno y espasmos.

Los padres de bebés prematuros a veces creen que no pueden hacer mucho por sus hijos, pero los pediatras les advierten que hay una calidad especial de la interacción que no puede ser sustituida por una enfermera u otro miembro del personal.

Por ello, se fomenta el contacto de piel a piel y la activación de las impresiones sensuales, por ejemplo a través del «método canguro», que prevé colocar al recién nacido encima del cuerpo de la madre bajo plena vigilancia médica.

Otra posibilidad parecida es la de alimentar mediante una sonda al niño que se encuentra junto al pecho de la madre para que pueda oler, tocar y saborearla.