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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Acordes para el corazón

Fuente: El Mundo.

"Ésta es una canción especial para los corazones rotos"... La clásica presentación de radiofórmula podría tener su parte de razón, a juzgar por los resultados de un reciente estudio estadounidense. Según sus datos, la música es beneficiosa para la salud cardiovascular.

La clave, tal como explican los investigadores, está en las emociones que suscitan determinados acordes. Escuchar ritmos alegres o una canción que nos hace sentir bien provoca, según sus conclusiones, un sentimiento de bienestar que es capaz de influir en el endotelio, el tejido que recubre el interior de los vasos sanguíneos, haciendo que se dilate, lo que permite un mayor flujo sanguíneo.

La música que aumenta nuestra ansiedad actúa, por el contrario, reduciendo el calibre de venas y arterias, por lo que podría tener un potencial efecto dañino.

"Habíamos demostrado previamente que emociones positivas, como la risa, eran buenas para la salud vascular. Por eso, una pregunta lógica era si otras emociones, como las evocadas por la música, tenían un efecto similar", explican los autores de este trabajo, que se ha presentado en el Congreso de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que se celebra estos días en Nueva Orleans (EEUU).

Los beneficios de la música

Para despejar la incógnita, estos científicos, miembros de la Escuela de Medicina de la Universidad estadounidense de Maryland (Baltimore) reclutaron a 10 voluntarios no fumadores y sin problemas de salud.

Entre otras cosas, les pidieron que eligieran una canción que les hiciera sentir bien y otra que aumentara su ansiedad y que acudieran con ellas al laboratorio.

Allí, mientras escuchaban los temas seleccionados, les sometieron a varios tests para medir la dilatación de sus vasos sanguíneos. A través de un tensiómetro colocado en el brazo y una prueba de imagen, los investigadores comprobaron si se producían cambios en el flujo sanguíneo con cada ritmo.

Además, también evaluaron la reacción de los voluntarios cuando escuchaban contenidos relajantes o veían vídeos que inducían a la risa.

Los diferentes experimentos se repitieron durante un tiempo que varió entre los seis y los ocho meses, después de lo cual se llevó a cabo un análisis pormenorizado de los datos obtenidos.

Los resultados pusieron de manifiesto que el diámetro del vaso sanguíneo del brazo estudiado se dilató un 26% después de escuchar la música calificada como alegre, mientras que se demostró que los temas relacionados con la ansiedad provocaron una reducción del 6% en el flujo sanguíneo de la zona.

"Nos han impresionado las diferencias significativas detectadas", remarcan los investigadores.

La mayoría de los participantes seleccionaron una canción de música 'country' como favorita para evocar bienestar, mientras que el 'heavy metal' fue el más elegido entre los temas que provocaban ansiedad. Sin embargo, los investigadores subrayan que una misma canción es capaz de suscitar emociones muy diversas.

"Cada uno reacciona de una forma diferente", señalan los autores, quienes concluyen que "la música podría ser otra estrategia preventiva que tal vez deberíamos incorporar a nuestras vidas para cuidar la salud del corazón".

Ya lo sabe, aunque los resultados del trabajo son preliminares, no pierde nada regalándose los oídos, y el corazón, con su tema favorito.

martes, 22 de abril de 2008

La música tiende puentes entre los dos hemisferios del cerebro infantil

Fuente: Tendencias Sociales.

Una nueva investigación sobre la relación entre la música y el cerebro ha podido establecer que los niños que tocan un instrumento una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales y que ayuda a la coordinación de ambas manos. Los investigadores descubrieron también que el incremento en el cuerpo calloso es directamente proporcional al rendimiento en una prueba no musical en la que los niños presionaban secuencias en un teclado de ordenador. Ahora se trata de averiguar si la práctica musical conllevaría otros beneficios, como la mejora de la memoria o las cualidades de razonamiento.

Tocar un instrumento musical fortalece las conexiones entre los dos hemisferios del cerebro en niños, pero sólo si éstos practican de manera persistente, señala la revista Sience.

Según un estudio hecho público en el encuentro anual de la Cognitive Neuroscience Society de Estados Unidos, dedicada al desarrollo de la investigación de la mente y el cerebro, la práctica musical reforzaría las conexiones neuronales, aumentando en un 25% el llamado cuerpo calloso, que es la parte del cerebro (formada por un conjunto de axones) que conecta los dos hemisferios cerebrales.

Aumento del cuerpo calloso en niños

Ya en 1995, el mismo autor del presente estudio, el neurólogo y neurocientífico Gottfried Schlaug descubrió que los músicos profesionales que habían empezado a tocar antes de los 7 años de edad presentaban un cuerpo calloso más grueso de lo normal.

No faltaron escépticos que, entonces, señalaron que este tamaño inusual del cuerpo calloso podría estar en el origen de la capacidad musical y no a la inversa, es decir, que los músicos podrían haber tenido desde el principio un cuerpo calloso más desarrollado.

Ahora, Schalug, que trabaja en la Harvard Medical School de Boston, y sus colegas Marie Forgeard y Ellen Winner, del Boston College, han estudiado a un total de 31 niños utilizando imágenes de resonancia magnética. Con esta tecnología, analizaron los cerebros de los niños, primero cuando éstos tenían seis años y, posteriormente, cuando tenían nueve años de edad.

Del grupo inicial, seis niños siguieron practicando con sus instrumentos durante esos años al menos dos horas y media a la semana. El cuerpo calloso de estos estudiantes de música creció entre los seis y nueve años un 25% en relación con el tamaño global del cerebro.

Mejora de la coordinación

En cambio, en el caso de los niños que también siguieron tocando, pero sólo entre una y dos horas a la semana o que, directamente, abandonaron la práctica, no se detectó este crecimiento del cuerpo calloso.

Todos los participantes en el experimento tocaban el piano o el violín, instrumentos que precisan el uso de ambas manos.

Por otro lado, en cada participante, los investigadores descubrieron que el incremento en el cuerpo calloso era directamente proporcional al rendimiento en una prueba no musical en la que los niños presionaban secuencias en un teclado de ordenador.

Es decir, que la práctica musical mejora las conexiones neuronales relacionadas con la coordinación de los movimientos de las dos manos.

Schlaug y su equipo seguirán investigando a estos mismos niños para saber si la práctica musical conllevaría otros beneficios, como la mejora de la memoria o las cualidades de razonamiento.

Cerebros cambiantes

Esta investigación no es la primera que señala el efecto del aprendizaje y la práctica musical en el cerebro infantil. En otro estudio anterior, realizado por psicólogos de la Universidad McMaster de Canadá, se compararon los efectos del aprendizaje de la música sobre la sensibilidad de los niños y sobre su capacidad de memorización.

Con un seguimiento de dos años de duración a dos grupos de niños de edades comprendidas entre los cuatro y los seis años, se pudo demostrar que los participantes de uno de estos grupos, al que se le enseñó música, habían sufrido una maduración acelerada del córtex cerebral.

Otra interesante investigación realizada hace unos años demostró por otro lado que los músicos profesionales tienen el cerebro más desarrollado en las áreas de éste relacionadas con el oído, la vista y la agilidad física.

Todo parece indicar, por tanto, que la práctica musical es beneficiosa para el cerebro, ya se trate del cuerpo calloso, del córtex o de las regiones cerebrales relacionadas con los sentidos del oído y la vista, así como con la agilidad física.

Investigaciones anteriores han podido determinar que no existe en el cerebro una región específica para la sensibilidad musical, sino que la música abarca diversas áreas cerebrales, incluso algunas que normalmente están implicadas en otro tipo de actividad. También hemos descubierto que las áreas cerebrales activas varían según la experiencia individual y el entrenamiento musical.

Se sabe asimismo que la música está estrechamente relacionada con la cultura humana desde sus orígenes y que la práctica musical ayuda a los estudiantes a desarrollar el cerebro y a mejorar sus aptitudes académicas.