Mostrando entradas con la etiqueta emociones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emociones. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de octubre de 2007

La falta de sueño altera gravemente la parte 'emocional' del cerebro

Fuente: El Mundo.

CARLOS FRESNEDA

NUEVA YORK.- La falta de sueño afecta muy seriamente a la parte 'emocional' del cerebro y nos hace más propensos a las depresiones y a las enfermedades mentales. Según un reciente estudio del neurólogo de la Universidad de Berkeley Matthew Walker, publicado en el último número de 'Current Biology', dormir menos horas de las necesarias (de siete a ocho diarias) altera la capacidad de respuesta del lóbulo prefontal, la parte del cerebro que regula las emociones, y conduce a comportamientos 'irracionales y primarios'.

A tiempo para el cambio horario, y en declaraciones a Live Science, Matthew Walker asegura haber econtrado una nueva y poderosa razón para dormir: "El sueño restaura los circuitos emocionales, y haciendo esto nos prepara para los retos y las interacciones sociales del día siguiente. La falta de sueño, por el contrario, rompe los mecanismos que nos protegen de las enfermedades mentales".

El estudio de Walker, con el auspicio de la Harvard Medical School, se llevó a cabo entre 26 pacientes sanos, entre los 18 y los 30 años, que fueron dividos en dos grupo: los que durmieron lo suficiente y de una forma controlada, y los que fueron privados de sueño o incluso mantenidos despiertos durante 35 horas seguidas. Con la ayuda de un dispositivo de resonancia magnética (MRI), Walker visualizó las alteraciones en las conexiones del cerebro causadas por la falta de sueño.

"Normalmente se ha asociado el sueño insuficiente con un estado letárgico y poco reactivo", añade Walker. "Lo que hemos descubierto, sin embargo, es que la amígadla (el resorte del cerebro que mantiene las emociones bajo control) se vuelve hasta el 60% más reactiva. De alguna manera, es como si se produjera una reversión en el estado evolutivo del cerebro, que adopta un patrón de conducta más irracional, más primitivo".

El neurólogo de Berkeley afirma que su estudio ha probado que puede existir una conexión en la creciente falta de sueño entre la población y el aumento de las enfermedades mentales. "La cuestión de fondo es que el sueño no es lujo, sino una necesidad biológica para mantenernos emocionalmente sanos", agrega Walker.

Diversas investigaciones habían demostrado hasta ahora que la falta de sueño disminuye nuestra capacidad inmunológica, afecta al metabolismo y afecta gravemente a las capacidades de aprendizaje, de la atención a la memoria. El nuevo estudio pone por fin sobre el tapete la vertiente emocional, relegada hasta ahora a segundo plano.

Mary Carskadon, una psiquiatra de la Universidad de Brown que lleva tiempo estudiando la endémica falta de sueño entre los niños y adolsecentes norteamericanos, apunta que puede haber una estrecha relación entre el aumento de las depresiones y el comportamiento errático de la adolescencia y las insuficientes horas de descanso. "Lo que aún no sabemos", admite, "es si este problema tiene una incidencia directa en enfermedades mentales más graves como el desorden bipolar".

miércoles, 3 de octubre de 2007

Asocian la depresion clinica con circuitos emocionales anormales

Fuente: Electrónicafacil.

Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison han descubierto que el cerebro de personas con depresión clínica reacciona de manera muy diferente a como lo hace el de individuos sanos, en el momento de intentar hacer frente a situaciones anímicas negativas. El estudio se ha valido de imaginología cerebral para observar en pacientes con depresión los circuitos neuronales implicados en el control de las emociones.

(NC&T) Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión clínica es una de las causas principales de discapacidad y pérdida de productividad en el mundo. Sin embargo, conocer la raíz de la depresión, la causa fundamental de que se desarrolle en una persona y no en otra sometida a las mismas circunstancias externas, ha resultado ser una meta difícil.

Para evaluar el papel de la regulación emocional en la depresión, psicólogos y psiquiatras de la Escuela de Medicina y Salud Pública de la citada universidad, y el Centro Waisman, examinaron las respuestas del cerebro de individuos sanos o depresivos a una serie de imágenes diseñadas con el objetivo de provocar fuertes respuestas emocionales negativas; imágenes tales como accidentes de tráfico, o animales de aspecto amenazante.

A los participantes les pidieron trabajar de modo consciente para disminuir sus respuestas emocionales ante las imágenes negativas, usando técnicas como por ejemplo suponer un desenlace más positivo que el sugerido por las imágenes, o figurarse que la situación no era real sino tomada de una película.

Tanto en los individuos sanos como en los depresivos, encontraron que tales esfuerzos por apartar las sensaciones negativas aumentaban la actividad en las áreas corticales prefrontales del cerebro, conocidas por participar en la regulación de los centros emocionales del cerebro, tal como habían esperado.

Pero se observó una gran diferencia en las reacciones de los propios centros emocionales, incluyendo una pequeña estructura con forma de almendra, llamada amígdala, situada a gran profundidad dentro del cerebro.

En los individuos no depresivos, altos niveles de actividad reguladora se correlacionaron con una baja actividad de los centros de respuesta emocional. El esfuerzo realizado por los sujetos sanos aplacó con éxito sus respuestas emocionales negativas. En los pacientes depresivos, sin embargo, los altos niveles de actividad en la amígdala y en otros centros emocionales persistieron a pesar de desarrollarse una intensa actividad en las regiones reguladoras.

Este hallazgo sugiere que la gente sana es capaz de regular con eficacia sus emociones negativas por medio de un esfuerzo consciente, pero que los circuitos neuronales necesarios para ello no funcionan bien en muchos pacientes con depresión, según los investigadores.

Los resultados de este estudio pueden ayudar a identificar métodos de tratamiento apropiados para personas con este problema.