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miércoles, 6 de agosto de 2008

Vitamina C para combatir el cáncer

Fuente: BBC Mundo.

Inyecciones de altas dosis de vitamina C podrían ayudar a detener el cáncer, de acuerdo con un estudio de científicos estadounidenses.

Los expertos sostienen que la vitamina podría generar una destructiva reacción en cadena en el interior de las células cancerígenas.

Las inyecciones redujeron el tamaño de tumores en el cerebro, ovario y páncreas en ratones, según informa la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences.

Investigaciones previas de los Institutos Nacionales de Salud, de Maryland, ya habían sugerido la capacidad de la vitamina, también llamada ascorbato, de destruir células cancerígenas.


Luego del éxito en ratones, los expertos recomiendan ahora que se considere el tratamiento, con similares niveles de vitamina, en seres humanos.

La dosis empleada -hasta cuatro gramos por kilo de peso corporal- supera ampliamente la que el organismo puede absorber a través de los alimentos o mediante el suministro de píldoras de vitamina C.

Esto se debe a que el sistema digestivo no absorbe más que una cierta cantidad de vitamina suministrada oralmente.

Disminución de tumores

Los ratones utilizados en el experimento fueron creados con sistemas inmunológicos deficientes.

Luego se inyectaron en los animales células cancerígenas humanas que se convirtieron en grandes tumores.

La vitamina C se les inyectó en las cavidades abdominales.

Como resultado, el crecimiento y el peso de los tumores disminuyó entre el 41% y el 53%.

En cambio, en los ratones a los que no se aplicó el ascorbato el cáncer siguió creciendo y se expandió rápidamente.

"Esta información preclínica aportó las primeras bases firmes para el uso farmacológico del ascorbato en el tratamiento de pacientes de cáncer", aseguraron los investigadores.

Más estudios

El tratamiento funcionó porque la célula tumoral es diferente a la célula sana.

La vitamina C, al reaccionar con la composición química de la célula, produjo suficiente peróxido de hidrógeno para destruirla.

Sin embargo, el doctor Allison Ross, de la organización británica Cancer Research UK, le dijo a la BBC que se necesitan más estudios antes de poder afirmar que el tratamiento es viable en seres humanos.

"Se trata de un trabajo alentador pero que aún se encuentra en etapas iniciales debido a que involucra células creadas en el laboratorio y ratones", expresó.

"No hay en este momento evidencias de pruebas clínicas en seres humanos que indiquen los beneficios de inyectar o consumir vitamina C para tratar el cáncer", agregó.

Es más, dijo Ross, "algunas investigaciones sugieren que altas dosis de antioxidantes pueden hacer los tratamientos de cáncer menos efectivos al reducir los beneficios de la radioterapia y la quimioterapia".

Contradicciones

El doctor Mark Levine, investigador de temas relacionados con el cáncer, recordó que el ascorbato como potencial agente terapéutico tiene un pasado controvertido y emotivo".

Estudios llevados a cabo en la década de los años setenta surgieron por primera vez que la administración de vitamina C podría ayudar al tratamiento el cáncer, pero posteriores investigaciones rechazaron esa idea.

Incluso en 2004, científicos europeos sugirieron que las vitaminas no tienen ningún efecto en la prevención del cáncer y, por el contrario, podían disminuir la expectativa de vida.

No obstante, en 2005, los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. detectaron la efectividad del ascorbato administrado de manera intravenosa en la eliminación de células cancerígenas.

Pero, entonces, los especialistas no pudieron explicar la razón de esa efectividad, aunque notaron la formación de peróxido de oxígeno.

jueves, 17 de abril de 2008

La vitamina D, ¿aliada contra la hipertensión?

Fuente: La Nacion.

En las últimas dos décadas, distintos estudios fueron dando forma a una de las hipótesis más interesantes sobre la enfermedad cardiovascular: la vitamina D (que se encuentra naturalmente en lácteos, yema de huevo y aceites de hígado de pescado) ayudaría a controlar la hipertensión y prevenir la aparición de otros problemas relacionados, como la insuficiencia renal.

"Es un antioxidante sistémico que actúa en el riñón y el miocardio. Está demostrado que la falta de vitamina D en el organismo está relacionada en distintos grupos étnicos con un mayor riesgo cardiovascular, síndrome metabólico e, incluso, ciertos tipos de cáncer, cuando antes sólo se la relacionaba con las enfermedades óseas", explicó ayer a LA NACION el doctor León Ferder, director del Departamento de Fisiología y Farmacología de la Escuela de Medicina Ponce, en Puerto Rico.

Ferder, nefrólogo argentino que desde hace cinco años y medio vive en el archipiélago del Caribe, regresó al país para presentar los avances en el estudio de esta hipótesis durante el XV Congreso Argentino de Hipertensión, que comienza hoy. El estudio, realizado junto con la Universidad de Washington (Estados Unidos), incluye el uso de análogos de la vitamina D, sustancias más concentradas y potentes.

"Descubrimos que esta vitamina, y especialmente algunos de sus análogos, baja la presión y tiene un efecto contra el estrés oxidativo", señaló. Este proceso de "envejecimiento" celular influye en la aparición de la hipertensión.

El primer trabajo del equipo, en el que participa otro argentino, el doctor Eduardo Slatopolsky, demostró en ratas modificadas genéticamente para desarrollar insuficiencia renal crónica que combinar un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) -un grupo de fármacos de primera elección para el tratamiento de la hipertensión y la insuficiencia cardíaca- con un análogo de la vitamina D desarrollado en la universidad estadounidense potenciaba la protección de la salud cardiovascular de los animales; su efecto era mayor que cuando se usaban por separado.

Un segundo estudio, también en ratas, que se concentró sólo en el tratamiento de la enfermedad cardiovascular demostró que la combinación de ambos fármacos protegía la salud del miocardio. "El mecanismo de acción de la vitamina D está muy relacionado con el estrés oxidativo, que es clave en la enfermedad cardiovascular, los trastornos renales y la diabetes", indicó Ferder.

Ahora, el equipo intenta probar esta hipótesis en seres humanos. "Aún contamos con un arsenal muy reducido para tratar las enfermedades cardiovasculares y esto abriría un nuevo camino hacia mejores terapias", dijo el doctor Felipe Inserra, presidente del comité organizador del congreso.

lunes, 1 de octubre de 2007

Hepatitis C, ¿una amenaza para los ex futbolistas?

Fuente: Clarin.

Los afectados jugaron entre los 60 y los 80 cuando no se usaban jeringas descartables.

Julio Chiappetta
jchiappetta@clarin.com

A diez ex futbolistas de Primera División que jugaron en las décadas del 60 al 80, algunos de ellos en la Selección Argentina, se les diagnosticó el virus de la hepatitis C y están en tratamiento. Los médicos que detectaron la enfermedad en estos pacientes sospechan que pueden existir más casos. Para establecer la verdadera dimensión del problema, se proponen realizarle análisis, al menos, a otros 300 ex jugadores.


Carlos Guma, jefe de Gastroenterología del Hospital Eva Perón, de San Martín, encabeza el equipo que publicó un aviso en el diario Olé convocando a "ex futbolistas profesionales que hayan integrado clubes de la Primera División del fútbol argentino entre las décadas del 60 y del 80 a fin de testear en sangre el virus de la Hepatitis C" que -entre otros males- puede generar hepatitis crónica o enfermedades hepáticas más preocupantes, como la cirrosis.

¿Por qué se busca en los ex futbolistas y no en la población en general? "Constatamos lo que en medicina se llaman hechos observacionales que los nuclean: la edad, que fueron futbolistas de alto rendimiento y que jugaron en Primera. Según relatan ellos, los ponían en fila y les inyectaban complejos vitamínicos o los infiltraban en rodillas y tobillos. Y en esa época había una bioseguridad primaria: no se usaban jeringas descartables ni glutaraldehido, un antiséptico que mata virus y bacterias. Yo no sé si utilizaban una jeringa para cada uno. Y en un derrame de rodilla había que hacer una punción de urgencia...", expresó Guma. Además, "la prevalencia (tasa) de infección de hepatitis C en la Argentina en mayores de 50 años se estima en el 2 por ciento y no es tan alta para un país subdesarrollado como la Argentina".

Hasta los 80 se utilizaba material no descartable y la esterilización de agujas y jeringas se hacía mediante el hervor en una olla con agua. "Creemos que algunas de esas agujas que se reutilizaban estaban contaminadas con el virus de la hepatitis C y después (el virus) se transmitía de jugador en jugador", manifestó Guma. Del 80 para acá, cambió. Con la aparición del virus del SIDA, la Organización Mundial de la Salud sólo permite la utilización de material descartable.

Hay otro hecho que no debe soslayarse: recién en 1975 comenzaron los controles antidóping oficiales en Primera División. Conviene recordar las declaraciones que hizo Ubaldo Rattin hace unos años: "Todo el fútbol argentino se drogaba, no sólo Boca. Terminó la primera rueda del campeonato del 80 y salimos penúltimos. En la segunda, llamé al kinesiólogo (Aldo Divinsky) y le dije: Hay piedra libre. Al que pida una, déle dos. Y ganamos". El ex diputado amplió: "No estoy orgulloso de eso. Pero entendí que si estaba entre piratas, también tenía que ponerme el parche. Se jugaba a ver quién tenía la pichicata más grande".

De esto se desprende que en muchos planteles los futbolistas recibían inyecciones en una frecuencia mayor al de la gente común. "Lo del posible dóping es una cuestión diferente. Yo no tengo elementos de juicio para afirmar algo así. Pero los riesgos de contagio no tienen nada que ver con la sustancia sino con la reutilización de las agujas««", aseveró Guma.

El llamado es voluntario y los interesados deben concurrir al Centro Integral de Gastroenterología (Ecuador 1481), los martes o jueves entre las 15 y las 18. "Tener 10 ex futbolistas diagnosticados, tratados y en proceso de erradicación del virus es un éxito. Pero, hasta ahora, la convocatoria fue un fracaso. Queremos hacer un estudio epidemiológico masivo. Hasta nos contactamos con Agremiados y nos dijeron que les iban a avisar a todos sus afiliados de esa época. Pero hay mucho temor a hacerse los estudios, cuando sería muy bueno detectar el virus cuanto antes. Le hacemos los análisis de laboratorio y la detección del virus. A los que dan negativos, se les da el alta. Y a los que son positivos, se los orienta y se los estudia en forma gratuita", afirmó Guma.

INFORME: Leandro Martínez